Centro de Pensamiento Político del Grupo de Puebla
Categoría: Columnas
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Columna | La vejez, a la vuelta de cualquier esquina – por Marco Enríquez-Ominami
El 1 de octubre, Día Internacional del Adulto Mayor, pasó sin pena ni gloria. En Chile tenemos cerca de 162 geriatras y deberían ser 589 para cubrir la atención de las personas mayores. Muchos, en la plenitud de la vida, vemos lejana la vejez. Pero según el Instituto Nacional de Estadísticas, las personas mayores de 60 años en 1992 equivalían al 9,5% del total de habitantes, mientras que para 2050 se espera un porcentaje del 32,1% (lo suficiente para decidir, con canas y sabiduría, el devenir de una elección). A nivel mundial, se pronostica que para el año 2030 habrá 200 millones de personas mayores de 80 años.
En el pasado construyeron el presente, para entregarnos el futuro. Es nuestro deber forjar un futuro inclusivo, pues a 2040, uno de cada tres chilenos será adulto mayor. Ahora es cuando en materia de salud, previsión, infraestructura, transporte, cultura, dignidad y un largo etcétera.
En el caso Poblete Vilches versus Chile ya fuimos condenados internacionalmente, sentencia donde se destaca la importancia de visibilizar a las personas mayores como sujetos de derecho y como grupo vulnerable. Aún no cumplimos del todo el fallo.
Chile ratificó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Llegó el momento de tomar medidas urgentes e inmediatas, pues la vejez está a la vuelta de cualquier esquina.
Fuente: El Mercurio
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Columna | ¿La tercera es la vencida? Chile todavía no tiene Fiscal Nacional
Constanza Bravo Uribe,
Estudiante de Ciencia Política (UDP) y Coordinadora Ejecutiva de la Fundación Progresa
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Columna | Algunas claves para entender el triunfo de rechazo en Chile
Dr. Cristian Jamett Pizarro
Grupo de Estudio e Investigación “Sociedad, Estado y Región + Territorio”
Universidad Arturo Prat | Chile
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![[Columna] Momias Chinchorro, un capítulo clave de su camino para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad](https://progresa.fortewellnesscenter.cl/wp-content/uploads/2020/01/victor.jpeg)
[Columna] Momias Chinchorro, un capítulo clave de su camino para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad
Por: Víctor Osorio
La noticia nos provocó enorme alegría. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaraba como Patrimonio de la Humanidad al asentamiento y la momificación artificial de la cultura Chinchorro en la Región de Arica y Parinacota, en el contexto de la 44ª reunión de su Comité de Patrimonio Mundial.
Tenemos la profunda satisfacción de haber realizado una contribución significativa, como Ministerio de Bienes Nacionales entre 2014 y 2016, a la materialización de este logro, con el que Chile suma siete reconocimientos de esta naturaleza y, en este caso, respecto del valor patrimonial excepcional del testimonio del proceso de momificación de cuerpos que era practicado hace unos 7.000 años por el pueblo chinchorro. Las momias emplazadas en el norte del país son más antiguas que las descubiertas en Egipto.
Inmediatamente después de asumir aquella responsabilidad, por decisión de la Presidenta Michelle Bachelet, resolvimos emprender las dos primeras visitas ministeriales en terreno en las dos regiones extremas del país. Llegamos a Arica y Parinacota en abril de 2014. Fue entonces cuando tomamos conocimiento de una aspiración de la comunidad local que se remontaba a lo menos hasta 2018: lograr que las momias Chinchorro fueran reconocidas Patrimonio de la Humanidad. Así nos lo expresaron los alcaldes de Arica y Camarones Salvador Urrutia e Iván Romero; el nuevo intendente Emilio Rodríguez; y -con un particular énfasis- las autoridades de la Universidad de Tarapacá, la que había desarrollado una importante labor de investigación y puesta en valor, en la que destacaba el catedrático Bernardo Arriaza, y trabajado en la preparación del expediente a presentar a la Unesco, a cargo de Sergio Medina. También estaban a cargo de los Museos de Sitio de Colón 10 y Arqueológico San Miguel de Azapa, en que se preservaba una parte de ese patrimonio.
Nos señalaron que el Ministerio de Bienes Nacionales debería tener un papel relevante en el desafío, en la profundización de la puesta en valor de la cultura Chinchorro y en particular en garantizar que el conjunto de los asentamientos de las momias fueran bienes públicos, lo que era una condición de la Unesco para materializar el propósito y no estaba resuelta. La carpeta del Expediente Chinchorro ya tenía, a esas alturas, cerca de 80 por ciento de avance. Pero el 20% pendiente remitía al hecho de que dos sitios en los que se encontraban los vestigios más antiguos estaban bajo dominio privado, lo que trababa la postulación.
El primero se ubicaba en la comuna de Camarones, el sitio 14 de la Caleta Camarones, que aparecía como propiedad de una empresa de alimentos. El segundo estaba en la ciudad de Arica, en el acceso peatonal del Morro, muy próximo al Museo de Sitio de Colón 10. El inmueble era administrado por una empresa concesionaria de servicios sanitarios. Durante esa primera visita, recorrimos aquellos lugares. En Camarones, en lo que fuera parte de un cementerio del pueblo Chinchorro, constatamos que el terremoto del 1 de abril de ese año había dejado a flor de tierra varias momias.
A esas alturas, teníamos conocimiento que el tema no había estado presente en la agenda de la secretaría de Estado en el primer gobierno de Sebastián Piñera. Tomamos, pues, la decisión de asumir el desafío como prioridad de trabajo de Bienes Nacionales, en los dos ámbitos consignados y, además, en la visibilización del asunto frente a la opinión pública, lo que, por cierto, haría más posible cristalizar el propósito general. Y nos jugamos a fondo en la tarea.
Tres meses después, retornamos a la región y sostuvimos un emotivo encuentro con Mijael, Fabiana, Camila, Teresa y otros niños de la Escuela América de Arica, que descubrieron una momia de enorme antigüedad. En forma paralela, los equipos técnicos de Bienes Nacionales a nivel central y la seremi habían iniciado, con sentido de urgencia, los estudios para resolver la situación jurídica de los dos sitios bajo dominio privado: en el caso de Camarones, el camino más apropiado parecía la consideración de que se trataba de un bien de uso público; en Arica, se iniciarían gestiones para una permuta con la empresa con un terreno fiscal en la Región de Tarapacá.
También se había reactivado una mesa de trabajo regional, coordinada por la Intendencia, con la inclusión de la Universidad de Tarapacá, las municipalidades de Arica y Camarones, el Consejo de Monumentos Nacionales y la seremi de Bienes Nacionales, representada por Ingrid Robles.
Más tarde, respaldamos una emisión postal extraordinaria sobre la cultura Chinchorro por parte de Correos de Chile, como contribución al esfuerzo. Nos correspondió ser uno de los ejecutores del matasellado de la edición postal, que constaba de dos sellos, mostrando dos clásicas momias Chinchorro con máscara de barro sobre la arena del desierto.
A comienzos de 2015, fui investido como nuevo embajador honorífico de la cultura Chinchorro, al igual que el cantautor Manuel García y Bernardo Arriaza. La nominación fue entregada por la Universidad de Tarapacá y la Municipalidad de Camarones, en el museo. En la oportunidad, se realizó además una jornada de recolección de firmas en el Paseo 21 de Mayo, la que fue auspiciada también por la agrupación cultural Chinchorro MarkaAjallu.
Además, se entregó en concesión un terreno fiscal para la construcción de un nuevo Museo de la Cultura Chinchorro en la localidad de Cuya.
Decidimos extender la recogida de adhesiones ciudadanas a todo Chile y, poco después, se lanzó la campaña #YoFirmoChinchorro en la inauguración de una exposición de la cultura Chinchorro en las dependencias centrales del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), que fue coordinada con la subsecretaria de Turismo Javiera Montes, con la que previamente, en el verano, habíamos efectuado en el centro de Santiago un acto masivo para reforzar la visibilización de la tarea. En ambos casos, las actividades fueron presididas por la réplica de una momia Chinchorro de más de dos metros de altura.
Se abrieron cuadernos para firmar en los organismos regionales del poder público y en las Universidades del Consejo de Rectores, y en Bienes Nacionales se habilitó el sitio en internet Chinchorros.bienes.cl, y se desplegó una intensa campaña de difusión. En breve lapso se alcanzó la meta inicial de 30 mil adhesiones.
En todo ese período, mantuvimos una relación permanente y periódica con la Universidad de Tarapacá para conocer el estado de avance del Expediente Chinchorro. Al calor de esa relación, en agosto de 2015 informamos desde Caleta Camarones que habíamos dispuesto el diseño de una nueva «Ruta Patrimonial» asociada con la Cultura Chinchorro, para incluirla en el Programa de Rutas Patrimoniales de Bienes Nacionales, orientado a la conservación de sitios de alto valor cultural y natural, facilitando su acceso a la ciudadanía. Unos meses después, lo destacamos como uno de los principales proyectos de Bienes Nacionales en la Cuarta Subcomisión Especial Mixta de Presupuestos del Congreso Nacional en el marco de la tramitación del proyecto de ley que fija el presupuesto del sector público para 2016.
En agosto de 2015, la Corte de Apelaciones de Arica confirmó la tesis del Fisco en el sentido de que los terrenos de Camarones eran bienes públicos y no propiedad privada. El camino hacia la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco comenzaba a abrirse. Casi inmediatamente después, encabezamos en la ciudad de Arica la inauguración de las instalaciones de la nueva Corporación Chinchorro, de la Cultura, las Artes y el Turismo de Camarones, las que fueron entregadas por el ministerio a la Municipalidad de Camarones.
En el año 2016, encabezamos la presentación de la obra «La Cultura Chinchorro: Pasado y Presente», editado por los académicos Bernardo Arriaza y Vivien Standen, que es una de las más importantes obras en español sobre la materia. En ese año, también estaba concluida, técnicamente la tarea de la puesta en marcha de la Ruta Patrimonial Chinchorro, y además se intensificaron las gestiones ministeriales para pasar a dominio público el sitio del Morro: como resultado de tres años de trabajo en esa perspectiva, la permuta se materializó antes que concluyera el Gobierno de la Presidenta Bachelet. Se habían superado los obstáculos. La ruta estaba despejada.
Contribuimos decisivamente a abrir un amplio camino para que el sistema internacional, expresado en la Unesco, adoptara la decisión justa y pertinente: declarar que las momias de la cultura Chinchorro son patrimonio de la humanidad entera.
Fuente: Cooperativa
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![[Columna] América Latina | Dignidad e Infamia](https://progresa.fortewellnesscenter.cl/wp-content/uploads/2021/02/columna.png)
[Columna] América Latina | Dignidad e Infamia
Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Por Daniel Flores
Antropólogo, Doctor en Sociología y Magíster en Ciencia Política. Equipo Grupo de Puebla.La Historia Latinoamericana es esa eterna carrera entre la infamia y la dignidad, que se escribe atrapada sobre un mismo punto suspensivo. Moviéndose inquieta, pero sobre la ilusión del titilar del cursor.
En Latinoamérica, Luis Almagro fue reelecto por los gobiernos del continente como representante de su organización regional más antigua (la OEA), para velar por la paz, la democracia y por el respeto al principio de no intervención. Pero desde ahí, y solo un año antes de su reelección, Almagro había intervenido para deslegitimar un proceso electoral en Bolivia, que lo habían ganado los indios, para provocar una larga crisis de democracia, de persecución política y de violación de derechos humanos.
En Chile, el Gobierno de Piñera, que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos y ciudadanas, que han salido a protestar por una vida digna, ha propuesto a quien fuera su Ministra de Justicia, Patricia Pérez, como miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Vale decir que, el mismo gobierno que enfrenta más de 2mil quinientas querellas contra agentes del Estado por violaciones a los Derechos Humanos, decenas de muertes, cientos de mutilaciones oculares y miles de detenciones, hoy, pese a todo, pretende nombrar a una de los suyos como representante de una poderosa instancia regional de defensa, precisamente, de los derechos humanos y encargada de perseguir a los Estados que los violen.
No es absurdo. Porque la Historia es, como decía Borges, una trama entre dos historias, una criminal y otra escénica, en esta historia los que luchan por su dignidad ponen las víctimas, y los infames a los suyos, para que la escriban desde el escenario que son las instituciones. Porque de eso se trata ganar, de escribir la historia. La verdad es la mentira que triunfa, la mentira que toleramos, decía Nietzsche, y en Latinoamérica, la verdad es esa infamia que titila. Esa fábula que se ancla en el horror.
Los Gobiernos de turno, no pueden seguir usando los nombramientos internacionales como formas de colocar en la escena institucional a los suyos, para que respalden arbitrariamente la persecución de quienes luchan por su dignidad. Los movimientos sociales y las organizaciones políticas del continente debemos organizarnos para presionar por que, los representantes regionales de las instituciones llamadas a velar por la democracia y los derechos humanos, puedan independizarse de las decisiones arbitrarias, de, precisamente, los Estados que son los que pueden violar esos derechos. Porque, si seguimos dejando que sean los infames los que escriban la historia desde las instituciones, el mundo será esa infamia…–
Fuente: Nodal
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![[Columna] Que gane el más mejor. Por Marco Enríquez-Ominami.](https://progresa.fortewellnesscenter.cl/wp-content/uploads/2021/02/WhatsApp-Image-2020-07-28-at-12.10.44-PM.jpeg)
[Columna] Que gane el más mejor. Por Marco Enríquez-Ominami.
Por: Marco Enríquez-Ominami
Era el año 2006 cuando, entre los albores del «Gobierno ciudadano» de Bachelet y las marchas pingüinas, se publicaba un libro que serviría como resumen de una época: «Que gane el más mejor», de Patricio Navia y Eduardo Engel.
El libro comenzaba con la parábola de la mujer trombonista, que cuenta sobre cómo, gracias a la introducción de una cortina, para separar al jurado de los músicos, que se había empezado a usar para evitar suspicacias en las audiciones para los puestos en filarmónicas y orquestas, estas se habían llenado de mujeres, pero no solamente para tocar «instrumentos femeninos» como el oboe o el violín, sino que, narra también, las caras de asombro de directores de orquesta al ver que, quien les había fascinado al trombón en la audición ciega, no era el esperado músico fornido y gordinflón, sino que una mujer «de apariencia frágil».
La moraleja para al menos cinco o seis generaciones de políticos-liberales-progresistas-tecnocráticos, era simple: Bastaba con ajustar una cortina entre el competidor y el jurado, para asegurar el éxito de la meritocracia.
Y esa cortina no era otra cosa que buenas políticas públicas que llevarían al Estado hasta su «modernización». Ese fue el norte por décadas: el diseño de un estado eficiente que igualara la cancha y la competencia pudiera dar un sentido legítimo a las, ahora sí, meritorias desigualdades sociales.
Hoy vemos que ajustar esa cortina requiere menos del voluntarismo técnico y buenas ideas, y más voluntad de poder y unidad política. Porque esa trombonista, para pararse tras esa cortina y tocar, tuvo que llevar antes a los niños a la escuela, hacer la comida y el aseo, mientras que el mofletudo trombonista no.
El joven de Maipú, que logró entrar en una universidad de prestigio en Chile, deberá competir por una beca al salir de su carrera, parado tras una cortina de exigencias, en contra de ese otro joven de escuela privada que aprendió inglés en primero medio.
¿Estaban equivocados todos estos tecnócratas concertacionistas? No. Pero tampoco estaban en lo cierto. Todos nos creímos la promesa del mérito y que la dignidad estaba en el individuo y su sacrificio.
Pero no podemos bañar la guagua y botar el agua sucia con guagua y todo. Sería absurdo pensar en dinamitar la técnica, el mercado o el mérito.
Lo que debemos hacer, y es nuestra propuesta, es empujar desde la voluntad y la unidad política, un nuevo lugar para la dignidad de todos.
La dignidad no como responsabilidad del individuo, sino del Estado.
Y para lograrlo se necesita un cambio político, donde el Estado pueda recuperar su compromiso de dignidad con sus ciudadanos y el control de la salud, la educación, las pensiones y el trabajo.Por eso decidimos aunar nuestras voluntades. Lo que hemos hecho es un acuerdo que nos supera. Porque es un acuerdo por la dignidad.



