{"id":12572,"date":"2017-04-19T14:58:39","date_gmt":"2017-04-19T12:58:39","guid":{"rendered":"http:\/\/fundacionprogresa.cl\/?p=1334"},"modified":"2017-04-19T14:58:39","modified_gmt":"2017-04-19T12:58:39","slug":"belen-de-sarraga-feminista-y-libertaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/progresa.fortewellnesscenter.cl\/index.php\/2017\/04\/19\/belen-de-sarraga-feminista-y-libertaria\/","title":{"rendered":"Columna | Bel\u00e9n de S\u00e1rraga feminista y libertar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>En 1913 que, al igual que hoy, los senadores y diputados eran vitalicios. En el pasado se repart\u00edan los cargos, en el Club de la Uni\u00f3n, hoy, en la tenebrosa Casa de Piedra; ayer como hoy, todos jugaban a la bolsa y siempre ganaban: La educaci\u00f3n era la misma mierda que hoy, a diferencia de que los profesores eran hombres brillantes y respetados, como Valent\u00edn Letelier, Alejandro Venegas, Enrique Molina, Diego Barros Arana, entre otros. El Estado educaba, era el estado docente; los ni\u00f1os beatos estudiaban en colegios privados, entre ellos los de los Padres Franceses y de los Jesuitas; continuaban en la cat\u00f3lica y, los m\u00e1s revoltosos, terminaban de diputados conservadores. Los laicos estudiaban en el Instituto Nacional y en la universidad de Chile y cuando sal\u00edan profesionales, militaban en los partidos radical y liberal.<\/p>\n<p>Aunque parezca anticuado, las clases sociales existen y existir\u00e1n antes y despu\u00e9s del barbudo Marx; no se puede hablar de feminismo sin entender que las mujeres pertenecen a distintas clases sociales: hay un feminismo aristocr\u00e1tico, olig\u00e1rquico y de las capas medias y de las pobres del campo y la ciudad. Las se\u00f1oras aristocr\u00e1ticas no sacaban la caca de las guaguas, ni daban de mamar, luc\u00edan sus brillantes trajes en el Teatro Municipal y en el Club H\u00edpico, hac\u00edan el amor s\u00f3lo para tener hijos y, todas las tardes, con empleadas incluidas, rezaban el rosario; hab\u00eda algunas rebeldes, como In\u00e9s Echeverr\u00eda de Larra\u00edn, que admiraba a los medi\u00f3cratas Arturo Alessanmdri Palma y el pavo real, Pilo Y\u00e1nez. No faltaban las mujeres fatales, como Teresa Wills Montt, que le puso el gorro a su marido, Gustavo Balmaceda con su primo, el dandy chileno, el Vicho Balmaceda; despu\u00e9s de estar encerrada, en un convento, por pecadora, se escap\u00f3 a Buenos Aires con el poeta Vicente Huidobro. Ya en Par\u00eds qued\u00f3 choqueada ante el suicidio de uno de sus amantes; completamente drogada apost\u00f3 por el suicidio. Hab\u00eda mujeres de clase alta m\u00e1s serias, como Ernestina P\u00e9rez y Elo\u00edsa D\u00edaz, que se atrevieron a estudiar medicina, soportando las bromas de los machistas compa\u00f1eros que, en clase de anatom\u00eda, les mostraban el miembro viril de los muertos.<\/p>\n<p>Las mujeres proletarias ten\u00edan una vida muy distinta: eran, en su mayor\u00eda, empleadas dom\u00e9sticas, prostitutas, parejas de mineros, ga\u00f1anes o cuatreros; otras eran cobradoras de tranv\u00edas, en ese tiempo arrastrados por caballos; los j\u00f3venes aristocr\u00e1ticos se solazaban mir\u00e1ndole las piernas. En el enclave salitrero la mujer acompa\u00f1aba al minero alimentando gallinas y otros animales dom\u00e9sticos; cada d\u00eda un obrero ca\u00eda al ardiente cachucho y la mujer quedaba viuda, con varios hijos guachos y sin ninguna protecci\u00f3n; hab\u00eda tambi\u00e9n comerciantes y peque\u00f1as empresarias.<\/p>\n<p>En 1913, Bel\u00e9n de S\u00e1rraga, una anarquista espa\u00f1ola, nacida en Puerto Rico, fue invitada a Chile por el ap\u00f3stol del proletariado, Luis Emilio Recabarren. Los hombres se volv\u00edan locos por su inteligencia y belleza; escritores \u00e1cratas como Jos\u00e9 Santos Gonz\u00e1lez Vera y Manuel Rojas dan testimonio de la lucidez y brillantez de sus conferencias; tanto entusiasmo despert\u00f3 Bel\u00e9n que los hombres arrastraron el carro, reemplazando a los caballos, como homenaje de admiraci\u00f3n, que s\u00f3lo se hab\u00eda realizado una sola vez en Chile, en 1890, con la visita de Sara Bernarth. No falt\u00f3 el exaltado que grit\u00f3, en plena charla, viva el comunismo an\u00e1rquico. Luis Emilio Recabarren invit\u00f3 a Bel\u00e9n a visitar Iquique y las minas del salitre, de Negreiros; a ra\u00edz de esta visita, las mujeres de los trabajadores decidieron fundar los clubes de librepensadoras Bel\u00e9n de S\u00e1rraga.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 Bel\u00e9n provocaba tanto odio en los conservadores y los curas? Primero, porque era divorciada, anticlerical, anarquista y liberada; los pacatos no pod\u00edan soportar a una mujer inteligente, que propiciara el amor libre. Los cat\u00f3licos, dec\u00eda Bel\u00e9n, siempre han despreciado a la mujer. \u201cla mujer es el puente del infierno\u201d, dec\u00eda San Ambrosio; \u201cla mujer desciende del rabo inquieto de una mona\u201d, sosten\u00eda el padre Coloma, en su libro Peque\u00f1eces. Para Bel\u00e9n, la mujer es el coto de caza de los curas, es usada por ellos en la confesi\u00f3n para conseguir votos y apoyo para los conservadores; la mujer es la infanter\u00eda del ej\u00e9rcito jesuita; hay mujeres que tienen una fe aut\u00e9ntica y otras que usan la caridad para lucirse delante de los dem\u00e1s. La mujer debe liberarse del yugo de la iglesia y del marido. Como usted ve, querido lector, la historia siempre se repite.<\/p>\n<p>En 1913 explot\u00f3, en Santiago, un esc\u00e1ndalo en un colegio regentado por los curas Jacintos, que gustaban manosear a los pobres infantes pero, al menos, esta vez el poder judicial tom\u00f3 cartas en el asunto y expuls\u00f3 a los ped\u00f3filos; nada muy distinto al cura Tato, a los implicados en el Peque\u00f1o Cotolengo, de Rancagua, a los degenerados obispos de Boston o a los curitas de Brasil, degenerados que, adem\u00e1s de gustarle los ni\u00f1os, ten\u00edan una verdadera inclinaci\u00f3n por el dios dinero. Denuncia Bel\u00e9n que los curas salesianos explotaban a los ni\u00f1os hu\u00e9rfanos en la malhadada Isla Dawson, vendiendo a buen precio el trabajo esclavo de los muchachos. Los jesuitas eran m\u00e1s h\u00e1biles: trataban de amoldar el catolicismo al mundo moderno, conoc\u00edan la enc\u00edclica Rerum Novarun (de las Cosas Nuevas), y animaban las organizaciones sociales cat\u00f3licas, como los Josefinos y, en un comienzo, la FOCH (Federaci\u00f3n Obrera de Chile), fundada por el conservador Mar\u00edn. Bel\u00e9n volvi\u00f3 en 1915 a Chile, pero su recepci\u00f3n no fue tan apote\u00f3sica como la primera vez: Chile estaba gobernado por el especulador de la bolsa y traidor al balmacedismo, macuquero e inmoral, Juan Luis Sanfuentes; ya las luchas anticlericales hab\u00edan pasado de moda. Posteriormente, comienzan a desvanecerse las trazas de nuestra Bel\u00e9n de S\u00e1rraga. Gracias a la capacidad investigativa de mi amigo, Jorge Vergara, pudimos difundir un art\u00edculo del Diario El Tarapac\u00e1, que da cuenta de la muerte solitaria de Bel\u00e9n, despu\u00e9s de haber vivido exiliada por el asesino cruzado-cristiano, Francisco Franco. Bel\u00e9n hab\u00eda compartido el destino de los \u00e1cratas barceloneses. Tengo que reconocer el aporte del historiador Luis Vitales, de Mar\u00eda Ang\u00e9lica Illanes y de Gabriel Salazar, en el rescate de la memoria popular, quienes me motivaron a interesarme en esta gran pensadora feminista y libertaria.<\/p>\n<p>El feminismo de clase alta y media es, lamentablemente, m\u00e1s conocido que el de las pobres del campo y la ciudad, obviamente, las primeras tienen la ventaja de poseer el monopolio de la educaci\u00f3n y del mundo editorial. In\u00e9s Echeverr\u00eda Larra\u00edn fue famosa por escribir libros, luego censurados por la iglesia. Do\u00f1a In\u00e9s era una feminista un tanto fan\u00e1tica: un d\u00eda mi abuelo, Rafael Luis Gumucio, acompa\u00f1ado por mi padre, el entonces ni\u00f1o, Rafael Agust\u00edn, discut\u00eda acaloradamente con Iris \u2013 seud\u00f3nimo de do\u00f1a In\u00e9s -, sin que mediara ninguna provocaci\u00f3n, In\u00e9s Echeverr\u00eda le dio un bastonazo al ni\u00f1o dici\u00e9ndole: \u201cpara que aprenda a respetar a las mujeres\u201d. En los a\u00f1os 30, su hija Rebeca fue asesinada por su marido, el se\u00f1or Roberto Barcel\u00f3 , quien pertenec\u00eda a las fascistas milicias republicanas; gracias a la acuciosidad del juez Rivas, Barcel\u00f3 fue el primer arist\u00f3crata que enfrent\u00f3 el pelot\u00f3n de fusilamiento por un delito com\u00fan, no pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La iglesia dispon\u00eda de muchos recursos para mantener su dominio sobre las mujeres: por ejemplo, editaba un Diario cat\u00f3lico, El chileno, algo similar a La Cuarta, que conten\u00eda novelas en series, en las cuales se enamoraba la enfermera del doctor, estilo Cor\u00edn Tellado; esta publicaci\u00f3n era llamada, vulgarmente, el Diario de las cocineras; sin embargo, fue uno de los Diarios que, 1907, se atrevi\u00f3 a denunciar la matanza de Santa Mar\u00eda de Iquique. Las damas aristocr\u00e1ticas fundaron tambi\u00e9n clubes de se\u00f1oras y clubes de lectoras, donde le\u00edan por primera vez a V\u00edctor Hugo, Emilio Sola y Pierre Loti; no falt\u00f3 la dama, un poco m\u00e1s audaz, que le\u00eda a Gustavo Flaubert, que narra los adulterios de la famosa madame de Bovary, incluida en el \u00cdndice de los libros prohibidos por la iglesia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1913 que, al igual que hoy, los senadores y diputados eran vitalicios. 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